domingo, 8 de marzo de 2009

Dia Internacional de la Mujer

En primer lugar, feliz día para todas las mujeres.

Y ahora, una pequeña reflexión que me viene dando vueltas hace tiempo pero que no había tenido oportunidad de expresar tan públicamente y que hoy, escuchando en programas de radio algunas "consignas" con respecto al rol de la mujer moderna, tengo la ocasión de publicar aquí.

Antes de empezar, les cuento que soy mujer, argentina, tengo casi 47 años, estoy separada, tengo una hija de 22 años, trabajo desde que terminé el secundario alla por el año 79, me gusta la independencia económica que el trabajo me dio y nunca aprendí a ser "ama de casa", con excepción de los fines de semana.

Ahora sí la reflexión.

La pregunta que se hacía en el programa de radio que escuché es si la mujer ganaba o perdía con la independencia conseguida en estos tiempos modernos, si era feliz. No estoy en contra de que la mujer quiera superarse, trabajar, estudiar, ser independiente en todos los ambitos de la vida. Todo lindo mientras no sea madre.

Eso es lo que me preocupa. El rol de madre debe ser el principal siempre. Sobre todo en los primeros años de vida de nuestros hijos. Y nadie pregunta si los hijos de estas madres tan independientes y profesionales son felices. Basta mirar un poco a los adolescentes de hoy para darnos cuenta que algo les falta. Y creo firmemente que ese "algo" somos nosotras.

En mi caso, mi hija fue a guardería desde los 45 días. No pude dejar de trabajar pero si pedí una reducción de horario (y sueldo) cuando mi hija empezó la primaria para darle todo el apoyo que necesitaba en esos primeros años de colegio. Doy gracias a Dios porque creció sana, tanto física como mentalmente, pero no puedo negar que algunas cosas le faltan porque le faltaron en los primeros años. Por ejemplo, mayor autoestima y confianza en sí misma. Cosas que solo una madre puede dar. Ningún psicopedagogo, ningún maestro puede suplir el rol de madre.

Veo a los "hijos modernos" muy solos, sin contención familiar. Pasan mucho tiempo en el colegio, o con los abuelos, o en casas de amigos o en la calle. O mirando televisión o en la computadora todo el tiempo. Y muchas veces los padres no sabemos qué están haciendo, qué están escuchando, qué dudas les surgen por ver tal o cual cosa... No lo sabemos porque no estamos ahí.

Las mujeres podemos ser felices superándonos cada día en el trabajo o profesión que elijamos. Las madres debemos pensar además en la felicidad de nuestros hijos. Y no me refiero, obviamente, a las cosas que se pueden conseguir con dinero.

Hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Asi es Marice, esta es la vida moderna que les estamos ofreciendo a nuestros hijos, claro que les hace falta una imagen materna o paterna cerca. Pero el tiempo que los padres pasen con ellos tiene que ser de calidad, para aminorar en parte esta falencia de padres ausentes.
    Solo pasaba por aqui, me a asombrado tu tenacidad en los clicks. muchos saludos, cuidate. salasmoya ;)

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